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Carta abierta a quienes apoyan la Ley Sinde

Esta carta va dirigida especialmente a los empresarios de la industria del entretenimiento, pero aún así es de muy recomendada lectura a todo aquel que haya apoyado la aprobación de la denominada “Ley Sinde”, ya sean políticos, autores, o ciudadanos normales y corrientes. Estoy seguro que todos ellos podrán sacar cosas positivas de la misma.

Lo primero que quiero decir, es que podría aprovechar este espacio para llenarlo de insultos y faltas de respeto a los destinatarios de este escrito, pero no lo voy a hacer puesto que considero que no es la manera de solucionar ningún conflicto y que lo único que hace es echar más leña al fuego y por tanto empeorar la situación. La vía que escojo es la del diálogo y las buenas formas, procurando que los destinatarios de esta carta se sientan motivados a leerla, puesto que el objetivo de la misma no es el de criticar, sino el de aportar una solución satisfactoria a este conflicto, para todos los implicados en él

La “Ley Sinde” surge como respuesta a un conflicto de intereses entre dos bandos, por un lado los ciudadanos y por otro las grandes multinacionales del entretenimiento. El problema no es algo nuevo, sino que es algo que se ha repetido varias veces a lo largo de la historia y no es otro que la muerte de un modelo de negocio para dejar paso a otro nuevo modelo. Hay innumerables ejemplos a lo largo de la historia: monjes copistas contra la imprenta de Gutenberg, actores de teatro contra el cine, fabricantes de diligencias contra los primeros coches, etc. Si algo se puede extraer ya a priori de los casos históricos anteriormente mencionados, es que el nuevo modelo de negocio acabó sustituyendo al anterior, en unos casos más pronto que en otros, pero al final el modelo antiguo acabó por ser desterrado.

Considero que ustedes, señores de las grandes multinacionales del entretenimiento, son personas con bastante inteligencia, así lo demuestra el ocupar los cargos que ocupan. Un negocio de tal envergadura no lo dirige un tonto, por eso sé que si aplican un poco esa inteligencia que les caracteriza, enseguida verán que tengo razón en lo que escribo, y que si llevan a cabo mis consejos acabarán por minimizar sus perdidas, mejorar su imagen frente a los ciudadanos y en última instancia, solucionar este conflicto de la manera más satisfactoria para todos.

Supongo que es completamente normal su manera de actuar hasta el momento, todos los colectivos que se han visto en su situación a lo largo de la historia han reaccionado de manera similar, y es que a cualquiera le debe quitar el sueño el levantarse un día y ver que el negocio en el que lleva trabajando toda su vida está generando pérdidas y se encamina peligrosamente a la bancarrota, o al menos eso parece en una primera impresión. Me pongo en su lugar y los entiendo. Yo también sentiría miedo y haría lo que fuese para proteger la prosperidad de mi negocio. Sin embargo, su negocio tal y como lo conocen está condenado a desaparecer, La situación social ha cambiado y su modelo de negocio ya no es eficiente, no encaja con este nuevo cambio social. Pero no se alarmen, esto no quiere decir que se vayan a quedar sin trabajo ni que su empresa vaya a cerrar, eso es algo que no tiene por qué pasar, si ustedes hacen uso de su inteligencia y se adaptan a la situación, adecuando su modelo de negocio a los tiempos que corren.

Lo primero que tienen que saber es que, tal y como se dice popularmente, no debes morder la mano de quien te da de comer, y en este caso quienes les dan de comer son los ciudadanos, o hablando más en su jerga, los consumidores. Ellos son los que llenan de dinero sus arcas y hacen que sus negocios sean prósperos, así que conviene tenerlos satisfechos y contentos para que vuelvan, en un futuro, a gastar su dinero en los productos que ustedes ofrecen. Es por esto que deben saber que ahora mismo no lo están haciendo bien, actualmente están enfadando a los consumidores, y si los consumidores se enfadan con ustedes, no volverán a comprar sus productos, por muy baratos que usted se los ponga, porque siempre serán reticentes a dar su dinero a aquel que los trató mal. Esto se puede resumir en la siguiente norma: NO ENFADES A LOS CONSUMIDORES

Lo siguiente en que se tienen que fijar es en que los consumidores no somos sus enemigos, sino que su enemigo es el mercado negro. Piensen en el como otra empresa que viene a quitarles clientes, a robarles una parte del pastel. Tienen que canalizar sus energías en luchar contra esta competencia, pero no de la manera que lo están haciendo ahora: limitando el uso de programas P2P, denunciando y cerrando webs de descarga de contenidos digitales, etc. Esa no es la manera, principalmente porque debido a su naturaleza, este mercado siempre sobrevive a este tipo de ataques. Si cierran una web, se abrirán tres webs similares como respuesta al ataque, si censuran un programa P2P, aparecerá otro que logre saltarse el filtro y siga haciendo lo mismo que el anterior. Piensen además que en el caso de que este mercado negro fuese una empresa normal y corriente, ustedes no irían a atacar sus oficinas con bombas, ni tampoco irían por las tiendas cerrando aquellas que fuesen afines a las empresas que les hacen la competencia. Como ustedes bien saben en estos casos, lo que tienen que hacer es conseguir que sus productos sean más atractivos que los de la competencia, bien porque son más baratos, bien porque tienen más contenido, etc. De esto podemos extraer la segunda norma: OFRECE PRODUCTOS ATRACTIVOS PARA LOS CONSUMIDORES

Seguramente ahora ustedes estén pensando que soy un iluso, un insensato, que no se puede aplicar esa estrategia contra este mercado negro puesto que no sigue el mismo código de conducta que ustedes, dicho de otra manera, que juega sucio, y ustedes no pueden ofrecer lo mismo o algo mejor sin recurrir a técnicas que resultarían ilegales. Esto no es del todo cierto, y sí que se puede competir de esta manera contra este adversario. La mejor manera que encuentro de explicarles esto es con un ejemplo, y para ello les pondré un poco en situación.

Soy una persona que cuenta con un enorme catálogo de películas en mi casa, la inmensa mayoría de las mismas obtenidas a través de descargas desde redes P2P. Sin embargo, muchas de esas películas las bajé porque alguien me las recomendó y no me costó demasiado conseguirlas, pero lo cierto es que hay muchas de ellas que no vi, principalmente por falta de tiempo, y seguramente muchas de ellas no las llegue a ver nunca porque tengo muchísimo más material del que puedo llegar a ver. En otros casos son películas que ya vi en su día y las colecciono “por si me apetece volver a verlas”, pero es cierto que eso es muy improbable, dado que prefiero ver cosas nuevas antes que volver a ver las que ya tengo. Si tengo todo este material es porque el coste de conseguirlo es muy bajo, y entonces lo obtengo porque “como me cuesta tan poco…”. Sin embargo este comportamiento no es exclusivo del mundo digital, en la vida cotidiana hay montones de ejemplos de gente que compró unos determinados objetos porque un día los encontró a un precio de ganga en un comercio, pero que al final nunca usan. Lo que quiero decir con esto es que esos objetos no se hubiesen comprado si no fuese porque estaban tan baratos, si estuviesen más caros seguramente no se hubiesen comprado puesto que realmente no hacían falta, sólo se compraron porque “a lo mejor se usaban en un futuro” y seguramente no se volviesen a encontrar a ese precio. Lo que quiero decir se puede enunciar en mi tercer consejo: UNA DESCARGA MÁS NO SIGNIFICA UNA VENTA MENOS

Visto el hecho de que un gran porcentaje de las descargas no suponen una bajada en el número de ventas, el problema ya no es tan grande como parecía en un principio, ahora lo que hay que ver es qué se puede hacer para que ese porcentaje de descargas que suponen menos ventas se minimice. Lo primero que deben hacer es proporcionar sus productos en un medio adecuado a los tiempos que corren. Hoy en dia no tiene sentido, por ejemplo, vender musica en CDs, y menos al precio que se están vendiendo. Hoy en día la gente usa reproductores digitales, y tienen sus colecciones de música en formato MP3 o similar. Si ustedes venden la musica en CD, el consumidor se ve obligado a llegar a su casa, buscar un programa que le sirva para convertir CDs en archivos MP3, aprender a manejarlo, convertir el CD en archivos MP3 y transferirlo a su reproductor. Al final del proceso se queda además con un soporte inútil (el CD) que lo único que hace es ocupar espacio y acumular polvo. Ahora veamos el caso de la competencia, es decir, el mercado negro. Aquí un consumidor puede encontrar el último disco de su cantante favorito, a veces incluso antes que en las tiendas, ya codificado en formato MP3, a una calidad muy alta, toda la información de cada pista como puede ser título, autor, género, las carátulas del mismo escaneadas y a veces hasta la letra de la misma. Todo ello con un mínimo esfuerzo como puede ser registrarse en un foro o instalar y aprender a usar un programa P2P, y encima les sale gratis. Además una vez que tienen bajado el disco lo transfieren cómodamente a su reproductor digital. Como pueden ver, no existe ningún tipo de aliciente que justifique el comprar su producto, puesto que da mucho menos a un precio mas caro.

Lo que tienen que hacer en este caso es, como mínimo, igualar las condiciones del mercado negro, es decir, distribuir los discos en formato digital, a una calidad buena y con todos los extras que puedan. Dirán ustedes que eso lo pueden conseguir fácilmente, pero que aun así están en desventaja puesto que el mercado negro ofrece el producto gratis y ustedes no pueden hacer eso puesto que tienen sueldos que pagar. Es cierto, pero el coste de un producto no es sólo su precio, sino también el coste en tiempo invertido que supone obtenerlo. Conseguir un disco desde el mercado negro supone una pérdida de bastante tiempo: hay que buscar un foro que tenga dicho disco para descarga, o un sistema P2P. En el caso de haber varias posibilidades habrá que investigar desde qué red o foro se puede obtener la mejor copia y una vez que se encuentra la que queremos bajar, hay que registrarse en el caso de un foro o en el caso de una red P2P, aprender a usar el programa de turno y revisar el archivo para asegurarnos de que es lo que buscamos y no otro archivo que no tiene nada que ver. Además de todo esto está el tiempo que tardamos en descargar el archivo, que puede ser mucho en según que casos.

Como pueden ver, no es la manera más cómoda de conseguir el disco, y aquí es donde ustedes se pueden desmarcar y ofrecer algo que el mercado negro no puede: rapidez y sencillez. Ustedes pueden poner sus obras culturales a disposición de los consumidores en servidores propios que no limitan el ancho de banda de descarga y por tanto resultarán más rápidos que los métodos del mercado negro. Si a eso le suman un servicio sencillo que permita encontrar rápidamente lo que el consumidor demanda, pues ya tienen un muy buen punto a su favor, ya que habrán reducido el coste en términos de tiempo y esfuerzo que supone para el consumidor obtener el contenido. Como ven el coste de algo se divide principalmente en coste temporal, de esfuerzo y monetario, y ustedes ofrecerían en este caso los costes temporal y de esfuerzo más bajos, frente al mercado negro, que sólo presenta un coste monetario bajo. Eso es un 2 contra 1 a su favor, y con esto creo que ya están listos para recibir mi siguiente consejo: GRATIS NO SIGNIFICA COSTE 0

Puede que ahora vean ustedes algo más claro el problema y su posible solución, pero es posible que todavía tengan unos cuantos puntos con los que rebatir mis consejos. Puede ser que a pesar de lo que dije en el anterior párrafo, sigan pensando que nadie va a pagar por conseguir algo que puede conseguir gratis por otra vía. Si aun piensan eso, puede ser porque estén acostumbrados demasiado a manejar dinero, y eso tiene como efecto colateral que se tiende a asociar coste total con coste económico, pero como dije anteriormente esto no es así. Hay consumidores dispuestos a pagar por obtener algo a pesar de que otros se lo ofrezcan gratis, si el pagar una cantidad de dinero supone el que podrán obtenerlo de manera más breve y con el mínimo esfuerzo. Por si todavía no lo ven ustedes claro, les pondré ejemplos de servicios que venden contenidos digitales de manera completamente lícita, retribuyendo a los autores y la verdad es que no les va nada mal, tienen como ejemplo la tienda de música iTunes, el videoclub digital NetFlix, la radio a la carta Spotify… y como ellos muchos más nombres que podría citar. Dichos servicios ofrecen todo lo dicho anteriormente a un precio muy razonable y tienen mucha gente que los usa

Bueno, creo que me he extendido demasiado en esta carta, y va siendo hora de concluir. Espero que esto les haya servido para ver que no todo es tan negro como lo pensaban y que existe un modelo de negocio perfectamente viable para que internet no suponga para ustedes el cierre de su negocio. Confío en que todo esto que he escrito haya servido de algo, y que empiecen a seguir estos consejos para hacer prosperar sus negocios. Esta es la manera de hacer las cosas, y no presionando a los gobiernos para que aprueben leyes que ponen a la propiedad intelectual por encima de derechos fundamentales como el de la libertad de expresión, usando dichas leyes como instrumento de censura para proteger sus negocios. Los tiempos están cambiando y no se van a detener a esperarles, así que mejor que empiecen a actuar ya de la manera correcta para superar este bache. Si así lo hacen, creo que todos, consumidores, empresarios y autores estaremos satisfechos y se acabará este conflicto.

Si llegados a este punto siguen creyendo que me equivoco, que ustedes tienen la razón y que la Ley Sinde es lo mejor, deben saber que el aprobar una ley no garantiza que se vaya a cumplir, y seguramente una enorme masa de ciudadanos la incumpla. En el caso de que decidan tomar medidas, creo que deben saber que no hay suficientes cárceles para meter a toda la gente que la va a incumplir, lo cual hará que en la práctica la ley sea inútil y sus negocios se hundirán mientras los de los que sí supieron adaptarse al cambio ven como sus negocios prosperan. No se lo tomen como una amenaza, sino como una advertencia de lo que va a pasar. Si después de todo deciden ignorarla, cuando estén arruinados y se quejen, no podrán evitar recordar esta carta y se lamentarán de lo equivocados que estaban al no haber hecho caso de los consejos de alguien que sí supo ver una salida viable a este problema.